lunes, 23 de marzo de 2009

Gente diferente


En el mundo hay dos clases de personas: las que desayunaban galletas Mayuca y las que no. Y punto. Todo lo demás que quieran vender como estudios sociológicos son mentira. Pura basura.

Yo desayunaba Mayuca (a esto ya habíais llegado vosotros solos, ¿me equivoco?) y las recuerdo como las mejores galletas que habré probado nunca. Eran de un sabor excelente, ni muy dulces (como las Chiquilín) ni demasiado blandengues (como las María). Absorbían el café o la leche magníficamente y costaba que llegaran a romperse al intentar comerlas -permítanme los pacientes lectores que abra este paréntesis (que no es tal ya que son dos rayes) para revivir ese clásico momento en la vida de cualquier español al que le ha caído alguna vez la puñetera galleta María en el jersey al intentar elevarla hacia la boca-. Aún recuerdo su sabor con claridad y eso que hace muchos años que no las degusto. En fin, que parece eran mis galletas favoritas de siempre.

Pero hete aquí que siempre hay un listo. Un listo de los cojones con un titulín de marketing, una carrera universitaria, un master o simplemente ganas de tocar las pelotas y joder. Un listillo con ideas que mejor hubiera estado con colitis ese día. Y me explico: casi puedo imaginar como el mencionado tipo entro una mañana en la fábrica de Reglero como si hubiera tenido una visión. "Vamos a cambiar lo que hemos estado haciendo toda la vida y que gusta tanto a la gente para hacer una burda imitación de nuestro mayor rival: las Chiquilín". Toma pol saco, carrasco!
Y así, de esa manera, el visionario de la boina enroscada creyéndose que va a romeperles el ojete a los de Chiquilín con su nueva y agresiva estrategia superrevolucionaria, que se pensaban iban a estudiarla en la London School of Economics o el mismo Sachs se rendiría a sus pies, lo único que hizo fue joderme. Pura y duramente, joderme.
Ahí me quedé yo sin mis galletas Mayuca del sabor de siempre. Desde entonces saben a Chiquilín. Y no hay quien las coma. Mira tú lo fácil que es arruinar la infancia de alguien.

Hace cosa de un par de años les mandé un mail para pedirles una rectificación. Era una carta emotiva, que se centraba en mis mejores momentos de niño con esas galletas. Un verdadero derroche de buenaventuranza para con ellos. Nada, no hubo ni respuesta.
Antes iba a pedir crear una plataforma ciudadana que recogiera firmas, algo que movilizara a la sociedad. Yo qué sé: firmas, panfletos, mesas en la puerta del sol, en la calle aguado, en el barín, tiralos desde el alto L'infanzón, atame a los árboles del paseo prado-recoletos, manda-y una misiva a la reina... lo que sea porque me devuelvan mis galletas. Las quiero aquí, conmigo de nuevo. Y al mamonazo que me las robó le caigan cuarenta años a la sombra. O la perpetua. Por ser un monstruo para la sociedad.
Pero acabo de darme cuenta de que no, que les den mucho por el saco. Eso sería algo propio de un niño Chiquilín. Los niños Mayuca no pedimos clemencia o piedad. Se la brindamos.

jueves, 12 de marzo de 2009

Mojados, enfilados en la cuerda de tender


Regresé. Sano y salvo. Sin piernas fracturadas, sin rodillas rotas ni esas múltiples desgracias pronosticadas por todos vosotros. Yo también os quiero.
No fue precisamente la mejor semana de nieve de la historia. Lamentablemente nos nevó todos los días, llovió durante casi todos los momentos en los que no nevaba y el viento acompañaba a ambos accidentes meteorológicos sin cesar. Total, que catamos una nieve de la de mi madre, pero no lo pasamos todo lo bien que nos hubiera gustado. Pudo estar mejor, aunque tratándose de la montaña, también pudo ser peor. Así que satisfechos anyway...
De mis peripecias esquiadoras podremos comentar varias cosas: por una parte mi nivel no ha mejorado sustancialmente. De hecho me he dado cuenta de que nunca esquiaré bien. Iba muy convencido de que mejoraría en Andorra con grandes instalaciones, cientos de kilómetros de pistas y nieves soberbias. Pero no: la clase de esquí del segundo día iba fenomenal. Bajaba yo lanzado, crecido contra las adversidades meteorológicas, haciendo saltos, esquivando obstáculos, entre "bumpers"... sintiendo el esquí en su máximo esplendor.
Y allí que nos propone el monitor un fuera pista. ¡Sí, por fin! Lo que quería escuchar. El cénit de mis aspiraciones para este año. Un auténtico fuera pista. Esquí sin contemplaciones. A cara descubierta: la montaña y tú.
Así que yo, creyéndome el Alberto Tomba del barrio L'Arena sigo al monitor en su excursión por el bosque. Hasta que di con la naturaleza hecha árbol: un pino. Vaya, un pino como un pino de grande. Yo juraría que se movió aunque hay quien lo niega. Una estampa al más puro estilo de Chevy Chase en "Socorro, ya es Navidad".
Al día siguiente decidí tomarme las cosas con más calma. Aproveché para intensificar mi técnica. Y allá que nos fuimos a bajar una pista negra, corta pero de gran pendiente. Allí estábamos practicando unos ejercicios cuando llegó mi turno. Bajé lentamente pero cuidando los gestos mientras me observaba el instructor (o eso pensaba yo). Allá que me pongo a parar en mitad de la pista y se me va un esquí. Me caí después de hacerlo de puta madre. Lo peor es que tan fuerte era la pendiente que no pude parar hasta que llegué al remonte, unos 50 metros más abajo. Lo hice de cara, comiendo nieve como un capullo. Joder, es alucinante la cantidad de cosas que te da tiempo a pensar mientras no puedes hacer nada por evitar seguir colina abajo y tragando nieve. Por no poder, ni cerré la boca. Una vez que llegué al remonte, completamente blanco, descubrí que nadie se había percatado de mi incidente. Aún se creían que estaba arriba. Menos explicaciones que dar... aunque no negaré que caí con mucho glamour. Ay, fía!

Qué guapo ye la nieve! Eh? Pues a veces, mirá-y...

La semana, más allá de las pistas, nos dio para varios chascarrillos, especialmente por cuenta de Diego, nuevo descubridor de lo duro que ye esquíar. Y, para Luis y para mí, lo duro que ye dormir al lado de alguien que ronca como un oso con sinusitis (Woody Allen dixit). Esa habitación doble, estirada a los efectos para 3 personas, no la olvidaremos fácilmente. Fue como una vuelta al viaje de estudios pero en peores condiciones. Tres leones sudorosos, tras una jornada esquiando, en 20 metros cuadrados. Puro cine de terror clase B.

Y luego finde en Barna. Ciudad que me acoge desde hace 6 años con cierta frecuencia y que cada vez me gusta más, no voy a negarlo. Cada vez se me pasan más mis reticencias hacia ella. Especialmente gracias a las calçotadas. Qué rico! Y gracias a la familia y amigos que visitamos cada vez.

Pero lo mejor de haberme relajado la semana pasada es mi trascendental cambio de humor. Mis malos modos y peores contestaciones han dejado paso al buen rollo gratuito. A una cara de imbécil que no se me quita.
Estoy de buen humor. Como el resto de los pájaros: mojados, enfilados en la cuerda de tender.

Aquí os regalo la canción del buen rollo. Siempre me pone de buen humor. O mejor dicho, siempre la pongo si estoy de buenas.



domingo, 1 de marzo de 2009

Blanca semana


Hoy escribo por la mañana y a toda prisa porque, siguiendo el ritmo de la semana, siento que llego tarde. Por fin han pasado ya estos días donde mi nivel de gilipollerismo ha alcanzado tintes épicos. Pido disculpas a los agraviados. Una mala semana la tiene cualquiera...

El viernes en la empresa nos llamaron a una inesperada reunión de toda la plantilla. Nunca hay buenas noticias en esos casos. El Presidente nos comunicó que se va y que llegará una nueva persona al cargo. En realidad se intercambiarán los puestos con el Hipódromo de la Zarzuela.
Este cambio no sabremos qué consecuencias tendrá pero al menos alterará el ambiente de trabajo.

En fin, cosas de estas aparte, escribo para deciros que tardaré en dar señales de vida porque en breves momentos me piro una semana a esquiar a Andorra :-D
Que lo paséis bien.

P.D: la foto, que parece una jodida postal navideña está sacada del año pasado en Chamrrousse, en una feliz jornada de esquí alpino con Alex, al que agradezco aquellos días en su casa. Intentaremos superarlo...

martes, 24 de febrero de 2009

No me hables...


...¡QUE MUERDO!

martes, 17 de febrero de 2009

Animadversiones futbolísticas


Raúl me la come por tiempos. Nunca me cayó bien y no lo niego. No me parece buen jugador y no lo oculto aunque sus números y trayectoria me dejen permanentemente con el culo al aire. Pero no le soporto y eso no es cosa nueva.
No me gusta su estética como jugador pues parece claramente torpe. Es zurdo cerrado lo cual de por sí ya resulta bastante antiestético pero es jodidamente incapaz de darle al balón con la derecha.
Recuerdo un partido en El Molinón un miércoles de hace ¿10 años? que jugó la selección española contra Islas Feroe a las órdenes de Clemente. El recuerdo de aquél partido, además de que jugó Oli (manda güevos) fue que Raulito se dedicó a fallar goles todo el encuentro.
Esa misma semana, el domingo jugó con su Madrid en el mismo escenario frente a mi equipo y marcó uno de los goles de su vida, mil y una veces repetido para su mayor gloria.
Otro de los eternos recuerdos que guardo de él fue el glorioso penalti fallado que nos echó de una Eurocopa porque la estrellita decidió tirarlo cuando no lo había hecho nunca.
En fin, lindezas de esas que me reconcomen por dentro. Por faltosu.
Lo que más me gustó de lo que pasó el domingo es que él mismo se ratificara de lo que pienso sobre su persona, aunque eso me haga ir contracorriente de toda España y más aún en Madrid. Este vanagloriado caballero de la cancha, que de no ser por la prensa sería un jubilado, hizo un gesto que nadie vio, especialmente la prensa madrileña pero que le califica como jugador.
Mientras el Sporting atacaba la portería de Iker Casillas, con la consiguiente atención del respetable para tal zona, cayó un balón desde la grada al medio del campo, casi a los pies del 7. Como es bien sabido por mis ávidos lectores, no puede haber dos balones en el campo así que Raúl no decidió echar el balón fuera, no, prefirió algo mucho más deportivo: ponerla en la zona de ataque del Sporting para que el árbitro viera el segundo balón y así anulara la jugada.
Bravos, hurras y vítores. ¿Al mejor jugador de la historia blanca? Quizá sí al más protegido y al más cabrón.
P.D: leo en el blog del Sr. Fáez que la estrellita blanca batió el récord de Di Stéfano pero en el doble de partidos. Lo reproduzco para que quede constancia. En mi trabajo los ratios, porcentajes o proporciones y su interpretación son harto importantes. En este caso paso de hacer cálculos. Os los dejo a vosotros...

domingo, 8 de febrero de 2009

Aquí, un solida


Hará un par de viernes me quedé en casa viendo Callejeros, un programa de Cuatro en el que básicamente se ve la realidad. La calle mostrada sin filtros de pudor aunque reconoceré que no se oculta cierto amarillismo.
En aquel programa se enseñaba un poblado chabolista de las afueras de Sevilla. Casas de uralita, paneles descochados como paredes, techos rotos, ratas, ausencia de las más míminas condiciones sanitarias, analfabetismo, drogadicción, presidiarios pero, por encima de todo, aquel barrio chabolista carecía de futuro.
Había cientos de niños en aquel poblado. No es difícil de imaginarlo si por cada familia se tienen fácilmente 7 u 8 querubines. Y casi todos al cuidado de sus abuelos porque sus padres, mayoritariamente, están entre rejas. Aquellos niños van al colegio gracias a un programa de una ONG que se encarga de llevarlos en autobuses a distintos colegios públicos (no iban a ser privados, qué ironía). Separan a los críos de las mismas familias para que no formen guetos. Les dan de comer y tienen tutores individuales que controlan sus avances e informan a las familias. Aunque estos planes les abren las puertas más básicas para erradicar el analfabetismo y poder desarrollar un futuro profesional, mucho me temo que no saldrán gandes físicos ni matemáticos de esas chabolas.
Pero lo que más me emocionó fue ver como esa ONG tiene instalada, en el poblado mismo, una guardería donde atienden a los bebés de las familias gitanas. Porque, no lo había dicho pero, oh casualidad, es un poblado gitano. Varios voluntarios se encargan de recibir a los bebés, bañarlos, alimentarlos y empezar con su temprana educación.
Fue ahí cuando caí de la burra. Cuando entendí cuan miserable soy porque yo no he movido en mi puñetera vida un dedo por los demás. Un solida de sofá, vaya.
La gente de esa ONG trata de romper con la historia mil veces repetida. Proveer de un mejor futuro a quien nace condenado a no poder siquiera ducharse en una bañera. No será fácil, casi imposible me atrevería yo a decir porque hay que quebrar barreras culturales y raciales pero probablemente los niños de esta generación aprenderán un oficio. Y quizá derriben esas endebles paredes de papel que usan como hogar y las levanten de ladrillo. Y algún fontanero lleve agua corriente mediante tuberías.
Más allá de los sueños hay quien se parte los huesos por cambiar las cosas y por ayudar a quienes hemos despreciado y que viven al doblar la esquina de nuestras lujosas vidas. Y yo, precisamente, no soy uno de ellos.

sábado, 7 de febrero de 2009

Oscuras confesiones


El día que me decidí q abrir este chiringuito ya me di cuenta que algún día iba a tocar desvelar secretos. Cosas de esas que uno no contaría en otras circunstancias pero que bajo este manto de falso anonimato parece más sencillo sacarse cosas de dentro.
Así que allá voy: -joder cuesta más de lo que parece- me gusta la última canción de El canto del loco.
Dios, ya está. Lo he dicho. Ruego a los dioses del R'nR que me perdonen. Que no me lo tengan en cuenta. Coño, que soy débil y humano.
Dani, sé que te decepciono pero no puedo evitarlo. Es como al que le gusta comer el relleno de coco de las galletas Diamante y no el barquillo (y yo también soy uno de esos).
En fin, Peter Pan es una bonita canción. Pero prometo que sólo me gusta esa y nada más... casi ninguna más... ummmm eeehhhhh sólo esa sí, sí, seguro. Qué sí, releche! Qué siiiiiiiiiiiiii