martes, 24 de febrero de 2009

No me hables...


...¡QUE MUERDO!

martes, 17 de febrero de 2009

Animadversiones futbolísticas


Raúl me la come por tiempos. Nunca me cayó bien y no lo niego. No me parece buen jugador y no lo oculto aunque sus números y trayectoria me dejen permanentemente con el culo al aire. Pero no le soporto y eso no es cosa nueva.
No me gusta su estética como jugador pues parece claramente torpe. Es zurdo cerrado lo cual de por sí ya resulta bastante antiestético pero es jodidamente incapaz de darle al balón con la derecha.
Recuerdo un partido en El Molinón un miércoles de hace ¿10 años? que jugó la selección española contra Islas Feroe a las órdenes de Clemente. El recuerdo de aquél partido, además de que jugó Oli (manda güevos) fue que Raulito se dedicó a fallar goles todo el encuentro.
Esa misma semana, el domingo jugó con su Madrid en el mismo escenario frente a mi equipo y marcó uno de los goles de su vida, mil y una veces repetido para su mayor gloria.
Otro de los eternos recuerdos que guardo de él fue el glorioso penalti fallado que nos echó de una Eurocopa porque la estrellita decidió tirarlo cuando no lo había hecho nunca.
En fin, lindezas de esas que me reconcomen por dentro. Por faltosu.
Lo que más me gustó de lo que pasó el domingo es que él mismo se ratificara de lo que pienso sobre su persona, aunque eso me haga ir contracorriente de toda España y más aún en Madrid. Este vanagloriado caballero de la cancha, que de no ser por la prensa sería un jubilado, hizo un gesto que nadie vio, especialmente la prensa madrileña pero que le califica como jugador.
Mientras el Sporting atacaba la portería de Iker Casillas, con la consiguiente atención del respetable para tal zona, cayó un balón desde la grada al medio del campo, casi a los pies del 7. Como es bien sabido por mis ávidos lectores, no puede haber dos balones en el campo así que Raúl no decidió echar el balón fuera, no, prefirió algo mucho más deportivo: ponerla en la zona de ataque del Sporting para que el árbitro viera el segundo balón y así anulara la jugada.
Bravos, hurras y vítores. ¿Al mejor jugador de la historia blanca? Quizá sí al más protegido y al más cabrón.
P.D: leo en el blog del Sr. Fáez que la estrellita blanca batió el récord de Di Stéfano pero en el doble de partidos. Lo reproduzco para que quede constancia. En mi trabajo los ratios, porcentajes o proporciones y su interpretación son harto importantes. En este caso paso de hacer cálculos. Os los dejo a vosotros...

domingo, 8 de febrero de 2009

Aquí, un solida


Hará un par de viernes me quedé en casa viendo Callejeros, un programa de Cuatro en el que básicamente se ve la realidad. La calle mostrada sin filtros de pudor aunque reconoceré que no se oculta cierto amarillismo.
En aquel programa se enseñaba un poblado chabolista de las afueras de Sevilla. Casas de uralita, paneles descochados como paredes, techos rotos, ratas, ausencia de las más míminas condiciones sanitarias, analfabetismo, drogadicción, presidiarios pero, por encima de todo, aquel barrio chabolista carecía de futuro.
Había cientos de niños en aquel poblado. No es difícil de imaginarlo si por cada familia se tienen fácilmente 7 u 8 querubines. Y casi todos al cuidado de sus abuelos porque sus padres, mayoritariamente, están entre rejas. Aquellos niños van al colegio gracias a un programa de una ONG que se encarga de llevarlos en autobuses a distintos colegios públicos (no iban a ser privados, qué ironía). Separan a los críos de las mismas familias para que no formen guetos. Les dan de comer y tienen tutores individuales que controlan sus avances e informan a las familias. Aunque estos planes les abren las puertas más básicas para erradicar el analfabetismo y poder desarrollar un futuro profesional, mucho me temo que no saldrán gandes físicos ni matemáticos de esas chabolas.
Pero lo que más me emocionó fue ver como esa ONG tiene instalada, en el poblado mismo, una guardería donde atienden a los bebés de las familias gitanas. Porque, no lo había dicho pero, oh casualidad, es un poblado gitano. Varios voluntarios se encargan de recibir a los bebés, bañarlos, alimentarlos y empezar con su temprana educación.
Fue ahí cuando caí de la burra. Cuando entendí cuan miserable soy porque yo no he movido en mi puñetera vida un dedo por los demás. Un solida de sofá, vaya.
La gente de esa ONG trata de romper con la historia mil veces repetida. Proveer de un mejor futuro a quien nace condenado a no poder siquiera ducharse en una bañera. No será fácil, casi imposible me atrevería yo a decir porque hay que quebrar barreras culturales y raciales pero probablemente los niños de esta generación aprenderán un oficio. Y quizá derriben esas endebles paredes de papel que usan como hogar y las levanten de ladrillo. Y algún fontanero lleve agua corriente mediante tuberías.
Más allá de los sueños hay quien se parte los huesos por cambiar las cosas y por ayudar a quienes hemos despreciado y que viven al doblar la esquina de nuestras lujosas vidas. Y yo, precisamente, no soy uno de ellos.

sábado, 7 de febrero de 2009

Oscuras confesiones


El día que me decidí q abrir este chiringuito ya me di cuenta que algún día iba a tocar desvelar secretos. Cosas de esas que uno no contaría en otras circunstancias pero que bajo este manto de falso anonimato parece más sencillo sacarse cosas de dentro.
Así que allá voy: -joder cuesta más de lo que parece- me gusta la última canción de El canto del loco.
Dios, ya está. Lo he dicho. Ruego a los dioses del R'nR que me perdonen. Que no me lo tengan en cuenta. Coño, que soy débil y humano.
Dani, sé que te decepciono pero no puedo evitarlo. Es como al que le gusta comer el relleno de coco de las galletas Diamante y no el barquillo (y yo también soy uno de esos).
En fin, Peter Pan es una bonita canción. Pero prometo que sólo me gusta esa y nada más... casi ninguna más... ummmm eeehhhhh sólo esa sí, sí, seguro. Qué sí, releche! Qué siiiiiiiiiiiiii

viernes, 6 de febrero de 2009

Aquí, un capullo

Pasó hace unas semanas pero debido al curro, primero, y a mi desgana, después, no la conté.
Volvía yo de dejar a Jose en el aeropuerto, a las puertas de la primera aventura de su vida. A ver si así puede contar algo de su vida y deja de proliferar al vent la de los demás (lo digo sin acritud).
la cuestión es que volviendo en el autobús camino de Avenida América, una pareja de negros (nunca sé cómo decirlo políticamente correcto "una pareja de personas de color?) sentados delante de mí se volvieron para hacerme algunas preguntas.
- ¿Es esta la parada de Avenida America? pronunció lentamente, síntoma claro de quien no domina la lengua, aunque apenas pude detectar que su acento extranjero.
- No -le respondí.- Es la última.

Mientras seguía escuchando mi mp3 se volvió a girar para preguntarme si vivía en Madrid.

- Sí, pero no soy de aquí.
- ¿De dónde eres?
- Del norte.
- Yo voy a San Sebastián a hacer negocios.

Vaya, que casualidad , me dije para mis adentros. Fijo que lo siguiente que me pregunta es si soy vasco.

- ¿Eres de San Sebastián?

Minipunto!

- No, no, de un poco a la izquierda.

A todo esto, y reconozco que siento repulsa de mí mismo por enjuiciar, me resultó especialmente extraño que dos personas de color, probablemente africanas sin apenas hablar español, vayan a Euskadi a hacer negocios.

- Y ,¿qué tal se vive en Madrid?

Cielos, que clase de pregunta es esa. Pues seguro que se vive mejor que en muchas ciudades de África y peor que en muchas de Europa, pero eso sí que sería una respuesta terriblimente incorrecta. Además, afortunadamente, tengo una vida muy acomodada en Madrid, donde la miseria se ve a la vuelta de la esquina. En fin, una respuesta de demasiada enjundia para alguien a quien no le gusta hablar con desconocidos y me apetece escuchar mi mp3, joder.

- Ummm, pues depende. Yo vivo bastante bien pero quizá se viva mejor en Londres o Berlín.- le dije.

A todo esto yo empezaba a notar algo sospechoso en su acento. Hablaba despacio el fulano pero lo hacía sin errores aparentes. Como si fingiese q no habla bien. No sé, serán cosas mías me dije.

- ¿En qué trabajas?
- En negocios.
- ¡Nosotros venimos a hacer negocios!¡Quizá puedas ayudarnos!

Cielos, lo veía venir. Estos van a venderme una máquina de hacer billetes o algo parecido!

- No, no creo. No soy nada importante en mi empresa...
-Sí, seguro que puedes contarnos algo de España! -me comentaba intentando convencerme, mientras que yo fingía ya no entender nada de nuestra conversación.

Y mientras echaba balones fuera para librarme de ellos, llegamos al intercambiador. Libre, creí yo.
-¿podrías darme tu teléfono para quedar esta semana y que nos ayudaras?

Dios! Ahora que hago. Les ayudo? No parecen mala gente. Pero paso de líos. Cielos y si me pillan?
Al final les dí un número falso. Y un nombre falso. Sólo pedí que no me hiciera una perdida a mi móvil para que yo tuviera su número.
Lo mismo eran gente buena, recién llegados que necesitaban ayuda. Y yo los recibo así. Que se busquen la vida, no?Si es que soy un cabrón.