miércoles, 31 de diciembre de 2008

San Bocazas


Desde que allá por el mes de Agosto mi bocaza se abriera para retar a mi tío a ganarle la San Silvestre he estado preparando esta ineludible cita de cada 31 de Diciembre. Nunca he corrido esta popular carrera, así que mañana será una jornada especial, especialmente jodida quiero decir.
Los seis Kilómetros que nos separan de la meta se harán infinitos y pediré clemencia varias veces, pero nadie dijo que los retos personales fueran sencillos. Si todo sale bien mi marca deberá estar por debajo de los 30 minutos. En torno a 28' si sale redondo.
Mañana os contaré. Les uves ya me les tomaré en urgencias.

martes, 23 de diciembre de 2008

Santa está muerto


Estoy que lo rompo. Actualizo 2 veces en menos de 12 horas y desde el curro, nada menos (sssssshhhhhhh, a callar castrones).

Lo hago porque hoy me esperan cienes y cienes de kilómetros de viaje y mañana la jornada será ajetreada, así que os dejo ya hoy preparadas las felicitiaciones navideñas de mi parte.

La primera relflexión es ¿por qué hay que felicitarse las fiestas?¿No es suficiente tener vacaciones?Entiendo que deben felicitarse a las personas cuando sucenden cosas especiales o porque alcanzan éxitos singulares en sus vidas. Pero que mañana vaya a fartucame no le veo la razón. No lo neguemos, estas fiestas están desacralizadas por completo y han perdido toda sustancia religiosa. Pero os felicitaré, sólo porque es Navidad.


Y de regalo navideño encontré este texto del que me acordé hace unos días. La primera vez que me lo leyeron fue una de las cosas más hilarantes que escuché nunca. Lo leyó un profesor de Filosofía del colegio, cuando cursaba 3º de BUP. Es la demostración misma de que la ciencia puede ser graciosa. Leedlo con atención porque merece la pena.


Felices Fiestas a todos. Feliz Papá Noel, aunque esté muerto.






Demostración científica de que Santa Claus no existe(by Henry J White y Maikels)--------------------------------------------------------------------------------------------------------------


*HIPOTESIS DE TRABAJO:


1.Ninguna de las especies de renos conocidas puede volar. Pero existen alrededor de 300,000 especies de organismos vivientes sin clasificar aun,y a pesar de que la mayoria son insectos y gérmenes, esto no descarta por completo laposibilidad de los renos voladores que solo Santa ha visto.

2.Hay dos billones de niños (personas menores de 18 años) en el mundo. Pero dado que Santa (aparentemente) no se dedica a los niños musulmanes, hindues, judios y budistas, eso reduce la carga de trabajo a un 15% del total --378 millones,de acuerdo con la oficina de recuento de población --. Con una media de 3.5 niños por hogar (censo de los U.S.A, Por la Organizacion Mundial de la Salud, UNICEF), eso hace 91.8 millones de hogares. Para simplificar los calculos que siguen, asumiremos que al menos, hay un niño bueno por casa.


*DESARROLLO:


1. Santa tiene 31 horas de Navidad en las que trabajar, gracias a las diferencias horarias y la rotacion de la Tierra, asumiendo que viaja de este a oeste (lo cual, parece lógico). Esto nos lleva a 822.6visitas por segundo. O lo que es lo mismo, que para cada familia cristiana con niños buenos, Santa tiene 1.2 milisegundos para aparcar, saltar del trineo, bajar por la chimenea, llenar los calcetines,distribuir los restantes regalos bajo el árbol, comerse los aperitivos que le hayan dejado, volver a subir por la chimenea, volver a subir al trineo, y marcharse hacia la siguiente casa.

Asumiendo que el trineo de Santa no experimenta el efecto tunel cuantico, y que los 91.8 millones de paradas estan distribuidas uniformemente alrededor de la tierra (lo cual, por supuesto, sabemos que es falso, pero que aceptaremos como valido para nuestros propositos) estamos hablando de 1,255.78 metros por familia, dando un viaje total de 121.504415 millones de kilometros, sin contar las paradas para hacer lo que la mayoria de nosotros debe hacer al menos una vez cada 31 horas. Esto significa que el trineo de Santa se mueve a una velocidad de1,046.0645 kilometros por segundo, 3,000 veces la velocidad del sonido. A efectos de comparacion, el vehiculo mas rapido creado por el hombre, el cohete espacial Ulysses, se mueve a solamente 44.095 kilometros por segundo. Un reno convencional puede correr a unos 24.13 kilometros por hora a menos que sea perseguido por una manada de lobos.


2. La carga util del trineo añade otro elemento de juicio interesante.Asumiendo que cada niño no obtiene nada mas que un Lego de tamaño medio (907.2 grs.),el trineo arrastra 321,300 toneladas, sin contar a Santa, a quien se describe invariablemente como obeso. En la tierra, un reno convencional no puede mover un trineo de mas de 226.8 Kg. aproximadamente. Incluso dando por supuesto que los "renos voladores" (ver hipotesis 1) puedan, en ausencia de fuerzas de friccion terrenales, tirar de DIEZ VECES la cantidad normal, no podremos hacer el trabajo con ocho o nueve renos. Necesitaremos aproximadamente 150,000 renos. esto incrementa la carga util -- sin contar el peso de Santa -- hasta 353,430 Toneladas.


3. 353,430 toneladas viajando a 1,046.0645 kilometros por segundo dentrode la atmosfera terrestre, crean una enorme resistencia al aire, calentando los renos de la misma forma que las naves espaciales cuando regresan de su orbita. La pareja de renos que va en cabeza absorberia 14.3 quintillones de julios de energia por segundo. Cada uno. Resumiendo, se incendiarian casiinstantaneamente, exponiendo a los renos que les siguen, y creando bombas sonicas ensordecedoras en el camino. El equipo completo de renos seria vaporizado en 4.26 milisegundos. Santa, mientras tanto, estaria sujeto a fuerzas centripetas 17,500 veces mayores que la gravedad terrestre. Un Santa de 113.4 Kg. (que parece ridiculamente delgado) seria clavado a la parte de atras de su trineo por 1,957,290 Kg. de fuerza.


4.CONCLUSION: Santa Claus no reparte regalos en Navidad (s.q.d.)


5. COROLARIO: Si Santa alguna vez repartió regalos en Navidad, ahora está muerto.


Feliz Navidad!

lunes, 22 de diciembre de 2008

No es un día cualquiera


Hoy me he levantado contento. Inusitadamente feliz. Y eso es una novedad en los últimos meses de mi vida. Y la verdad es que no hay ninguna razón especial para que hoy me haya levantado así, salvo que es 22 de Diciembre. A mí que la Navidad no me supone nada especial más allá de la maraton de fartures y unes vacaciones pa ver a la familia, el día de hoy ha sido siempre mi favorito.
Para empezar porque solía ser el primer día de vacaciones o, al menos, de los primeros. Y luego porque es un día diferente en los medios. Los programas de radio no tienen tertulias políticas en las mañanas ni comienzan con noticias, con federicos atacando alcaldes o presidentes. Los 22 de Diciembre la radio mañanera suena a cantos de niños, a bolas voltearse en gigantescos bombos, al barullo del salón de loterías y al descorchar del champán. Los días como hoy suenan a tradición de años. Por eso los 22 de Diciembre una marmota como yo renuncia a unas horas de sueño por ver el sorteo o escucharlo desde la cama.
Siempre soñé con ser Iñaki (Gabilondo) en días como hoy. En retransmitir el Hoy por hoy más simpático del año. Y eso que no soy especial admirador del vasco.
Hay otras cosas curiosas de este día y es que no jugo prácticamente nada a la lotería, salvo en Navidad. Apenas habré echado 3 quinielas en mi vida o comprado 2 cupones. Siempre fallidos. Sin embargo siempre compro lotería: la del cole, la de la parroquia, la del Grupo o un décimo si te vas de viaje fuera.
Y todo porque además compartes los décimos entre los tuyos y amenazas cada año con darte a la fuga si te toca el premio gordo.

Pero al final de toda esta historia de años, tradición y sonidos llegamos a la misma conclusión: los años pasan y no toca el dinero. Así que tendré que levantarme el 22 del año que viene para vivir con ilusión que estamos en Navidad y que estaré en casa, que veré amigos y familiares. Que comeré ricos pescados y mejores carnes para celebrar yo qué sé. Que a pesar de empeñarme en cambiar de rumbo mi vida, la quilla se fija con celo cada 22 para llevarme al mismo sitio, ante la pantalla o la radio para que los niños canten ilusión. En definitiva, que estaremos aquí.

-RESPUESTA-
Que estás aquí. Que existe la vida y la identidad.
Que el prodigioso espectáculo continúa y que tú puedes contribuir con un verso.
Walt Whitman.

martes, 16 de diciembre de 2008

Mitos sin mitómanos


Este pasado fin de semana recibí la visita de dos colegas a quienes las inclemencias del tiempo no permitieron cumplir sus planes iniciales, si bien no nos importó demasiado. Viernes y sábado visitamos museos, bibliotecas y centros culturales. Nos empapamos de las múltiples opciones de sabiduría popular que ofrece Madrid.
Y fue en uno de esos baricentros del conocimiento donde me dí cuenta que existen muchos mitos de la música que nadie admira. ¿Quién de vosotros admira a Rod Stewart?¿Cuántas veces habéis preguntado a alguien por su música favorita y os ha respondido Kenny G?¿Acaso existe alguien que anteponga Michael Bolton a los Stones en su discografía personal?
Para esos mitos sin seguidores, mi admiración.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Qué mas da Madrid o Barcelona


Otra vez de viaje. Voy a tener que darles la razón q quienes me dicen que vivo muy bien. Lo que yo no entiendo es que ellos no lo hagan también. La mayor parte de mis amigos (y lectores de este rincón) no viajan nunca, y cuando digo nunca es NUNCA. Sólo el hecho de pensar cruzar el Pajares les da pavor. Es su finisterre particular.
Y a mi personalmente me parece paleto y mundano. Ellos y su actitud. Reconozco que me encanta viajar aunque es cansando y no es fácil encontrar tiempo para hacerlo en condiciones. Encuentro terriblemente placentero levar anclas y aparecer en otro país, en otra región o en otro barrio. Siempre se esconde algo: un paisaje, una persona, un bar, una buena comida en mejor compañía... en fin, los placeres de la libertad de elección para disfrute personal.
Ah! Y a coste reducido, que ya oigo a lo lejos a los amigos del puño cerrado. Me digno en decir que me he metido en casa de todo conocido allende nuestra tierra. No me queda ni uno.
Esta semana toca Barcelona, otra vez. Ya van unas cuantas desde que fuera hace años a ver a L.loni, visita que apostaría fue la que inauguró este perenigraje de casa en casa. Recuerdo que vivía en una casa en la parte alta de la ciudad, en una habitación que le alquilaba una familia argentina. A falta de colchón dormí en los cojines del sofá tirados en el suelo; casi como el Ritz (para los críticos).
Nada más aterrizar en Barna fuimos a cenar al restaurante del Djibi, un negrazo enorme que regentaba un tugurio de platos combinados donde el cocinero, cuarentón y calvo, estaba liado con una sudamericana menor de edad. Allí cenamos todos juntos en la misma mesa, como buenos hermanos. Sorpresas de esas inesperadas.
Al día siguiente fuimos al prestreno de una peli de Eduardo Noriega y Paz Vega donde pudimos departir con ellos al acabar la proyección. De aquello recuerdo que Noriega era un chaval aparentemente normal, más bien con intención de ser interesante sin realmente serlo, y que Paz Vega es una imbécil integral incapaz de quitarse las gafas dentro de un cine. Gilipollas es lo que eres, pacita.

En esta ocasión la visita tiene una doble intención: visitar a mi hermano y cuñada primero y ver al Sporting, segundo.
Hace ya dos años, desde que salimos de allí para ir a USA, que no voy a la capital catalana y nunca está de más volver a ver tan hermosa ciudad y, faltaba más, visitar a la familia, separada por cientos de kilómetros.
Y ver al Sporting tampoco es mala cosa. Especialmente si ganan y hacen un buen partido. Sentir la sensación de vencer en territorio comanche es terriblemente placentera. Pasáyoslo pol focicu, nun tien preciu.
Bona nit a tots.

martes, 25 de noviembre de 2008

Pelayo


Dicen que las desgracias nunca vienen solas. Pues ayer se me murió el canario. Esperemos que todo quede ahí...
Se desconocen las causas de la muerte pero yo apostaría que, a sus 5 años, no se murió de viejo. Yo diría que un susto inesperado (claro, imbécil, los sustos son siempre inesperados) acabó con su diminuto corazón.
Pelayo fue un regalo de cumpleaños que le hicieron a mi hermano hace exactamente 5 años. Y nos lo endosó a nosotros dada su tren de vida, poco apta para cuidar mascotas. Lo que más nos gustó de él es que tenía flequillo, como yo. Al principio era un pájaro cantarín que nos aburría las sobremesas con sus conciertos, que nos obligaban a llevarle a la otra punta de la casa para poder escuchar la tele. Además aprovechaba aquellas tardes de verano para bañarse con inusitada alegría (ni idea yo de que los canarios se bañaban...). En su contra contaremos que nunca supo utilizar el columpio.

Unos años después Pelayo dejó de cantar sin motivo. Yo mantengo que amenazado por Roni, harto de no poder dormir durante el día. Ya alguna vez Roni le perdonó la vida, como aquella vez q se nos escapó de la jaula y fue a parar justo en sus mismas fauces. Roni, en lugar de hacer cual Silvestre y zampárselo dejando unas pocas plumas amarillas como única prueba, se quedó asombrado sin saber qué hacer. No movió ni un bigote hasta que Pelayo decidió seguir su viaje por casa.

Tampoco se lo comió la otra vez q se escapó y yo lo vi, volar por el pasillo justo cuando acababa de levantarme con una terrible resaca. Ni caso.

En fin, Pelayo, perdónanos que nunca te tuviéramos en excesiva estima, ya que nunca le vimos mucho sentido a un canario. Sin embargo echaremos de menos tus traviatas de después de comer. Allí donde descansen los canarios no nos guardes rencor. Te recordaremos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Hundir la flota

Sé que ando desaparecido ultimamente. Sin embargo soy de los que prefiero callar si no tengo nada bueno que decir. Aun disponiendo de este invento creado para publicar mis ideas, existe en mí un pudor natural a desnudarme ante tanto público. Por ello, preferí guardar a salvo mis silencios hasta mejor momento. Pero hoy me bajo los pantalones. Hoy tocan miserias.

No suelo llorar aunque reconozco que en muchas ocasiones es una fenomenal herramienta para soltar lastre. Tampoco me gusta llorar metafóricamente pero decido probar suerte, a ver si mejoro.
Esta semana ha culminado la gota que llena el vaso de los desengaños laborales. Desde hace exactamente un año me han dicho no dos veces el IDEPA, 2 ofertas en Miami, 2 en Eslovenia, el Marca, el ICEX y la RPA. Sin olvidarnos de las 40 ofertas de empleo ni siquiera contestadas (entre ellas el Santander o PWC).
No puedo quejarme porque tengo un contrato fijo, no poca cosa en los tiempos que corren, pero no debo ocultar que algo falla. Algo no funciona. Por unas cosas o por otras, pero algo huele a podrido.
No rindo en los momentos importantes. Ya de por sí no me gusta hacer pruebas, psicotécnicos, test en inglés... siento que me quieren examinar una y mil veces tratando de escrutar en mi a un asesino o a un inútil. Sin embargo, empiezo a plantearme que no doy buena impresión en las entrevistas. Es imposible conocer a una persona en 15 minutos, eso es evidente, pero hay quien cae bien y quien lo hace peor. O quien parece un triste o un caradura sin que ello pueda significar nada en cuanto a sus aptitudes laborales.

Mi enfado es puramente reflexivo, con nadie más que conmigo mismo. Por haberla cagado el martes. Y eso es lo que me obsesiona porque más entrevistas tendrán que venir y si no soy capaz , ya no de ganar, sino de jugar en 3ª, no me imagino haciendo una de Champions.
También cabe añadir que volví a caer en el mismo error de siempre: ilusionarme. Si el umbral de tus expectativas es muy alto y luego la realidad no las iguala, la hostia es gigantesca.

Nadie acepta las derrotas con facilidad y no soy una excepción. Sé que hay mil oportunidades más pero los revolcones se acumulan durante estos meses. Los años pasan y las situaciones cambian si no se aprovecha el momento cuando llega (sí, Carpe Díem, Mr. Keating). Si hace 2 meses me hubiesen ofrecido una beca para trabajar en la Universidad de Oviedo cobrando 1000 euros al mes hubiera subido andando el Pajares. Hoy me temo tendré que decirles que es imposible aceptarlo. That's life.

Todo esto durará unos días y se pasará. Estoy tocado, sí, pero no hundido.