jueves, 18 de febrero de 2010

Vértigo (de entre los muertos)


Mareado, mareado, mareado...


P.d: siempre me había gustado el cartel de esta película, fantástica por otra parte, como tantas otras de Hitchcock

lunes, 15 de febrero de 2010

Soy fans


Vista la foto, creo que el fenómeno fan se nos está yendo de las manos...

jueves, 11 de febrero de 2010

Sugestionado


El pasado martes vi Camino. Lo primero que quiero decir es lo maravilloso que resulta ver ahora una película en una TVE ya sin anuncios. Sabes a qué hora empieza, sabes a qué hora te vas a la cama y lo ves del tirón aunque, eso sí, tiene el inconveniente de que si te estás meando no hay forma de parar la emisión. Después de 50 años de emisión de pelis con publi, nuestras vejigas no están acostumbradas a aguantar tanto.

Respecto a la película propiamente dicha, me quedé impresionado, horrorizado y cabreado. Lo primero al darme cuenta de lo fácilmente sugestionables que somos los humanos, lo fácil que es meternos en la cabeza cualquier historia. Es tolerable si se hace con buenos fines, para sacar lo mejor de nosotros mismos pero es indigno cuando se hace para controlar a los demás en pos de unos fines egoístas.

Lo segundo fue al comprobar lo que son capaces de hacer determinadas personas o entidades para lograr unos fines que ni siquiera soy capaz de entender y especialmente duro fue el comprobar lo dañinas que han resultado las religiones para las sociedades.
A poco que alguien lea algo sobre las religiones se dará cuenta de que lo que menos importa es el trasfondo del que presumen sino las dominantes posiciones que han logrado en la sociedad para su suerte. Todas ellas se basan en dogmas altamente custionables y adoptados por normas sociales anteriores a su imposición entre las gentes. Asumen roles paganos anteriores para entrar sin hacer ruido y dejar su impronta: el por qué la vaca es sagrada en India, por qué el islam no acepta el cerdo, por qué la Nochebuena es el 25 de diciembre o el significado de la cruz o la piña vaticana (referencias sexuales estas últimas) no son explicadas por divinidades ultraterrestres sino por simple interés.

A pesar de haber sido advertido por un amigo de que la película, más allá de la historia o de que estuviera bien hecha, era un auténtico manual de sugestión hacia el espectador, no pude evitarlo. Al principio la historia puede verse con cierta distancia pero el director consigue introducirte irremediablemente en la historia hasta hacerte sentir toda clase de sentimientos odiosos contra el Opus y su puta madre. Y eso me jode. Darme cuenta de lo fácilmente dirigible que puedo ser, especialmente cuando uno aprecia su integridad y coherencia.
Claro que para algo vemos el cine...para ver lo que no queremos ser.

viernes, 5 de febrero de 2010

Walter, el farmacéutico


Ayer había sido una larga y tediosa jornada de trabajo. A pesar de la carga de trabajo me fui del curro a las 19.15 porque ya no daba para más, a la espera de solventar la papeleta a lo largo de la tarde de hoy.
Iba para casa cabizbajo, con la mente completamente en blanco, con sentimiento triste y la cabeza embotijada.
Al pasar por la farmacia que está casi frente a mi casa recordé que tenía que comprar pasta dentífrica y entré a por ella. Una vez dentro se me acercó el farmacéutico y sonrió:

- Buenas tardes, ¿qué desea?

Joder! No me lo podía creer. Tenía una dentadura gigantesca. Creo que nunca había visto una piñata tan desproporcionada y eso que mi jefe se gasta una postiza que le hace buena competencia.
Dios, qué mal momento pasé porque no podía dejar de mirarle la boca. Me quedé paralizado...

-eeeehhhhhmmmmmm, sí ehhhhmmm quería un tubo de Lacer, por favor....- le pedí sin despegar mi mirada de sus paletos. Reconozco que suelo mirar a la boca al hablar pero creo que esta vez se me notó demasiado.

Pagué y me salí. No había cruzado la acera y ya me estaba partiendo el ojete porque inmediatamente se me vino a la mente la imagen de Walter Matthau en la película Daniel el travieso, brillante escena, por cierto, y más genial actor.
Así que os pongo la foto, después de tirarme toda la tarde buscando por internet y aprendiendo (frustadamente) a manejar el paint. (Gracias Diego).

Agradezco al farmacéutico y a Walter y a Lacer que ellos solos fueran capaces de levantar un día gris y hacerme darle hoy a la tecla.
Con qué poco me conformo.

viernes, 29 de enero de 2010

Sort

Nun suelo dar nomes de la xente nel blog primeru por un xigantescu pudor y llueu porque hai quien-y parez mal que nun fale d'él. Además naide tien que vese nombráu n'un sitiu públicu y esti lu ye. Hai que respetar l'intimidá delles persones.
Por eso voy falar d'un colláciu xixonés que marcha de Madrid pa d'ir a nuevos retos profesionales pero ocultándo-y les señes. Vamos llamálu R.G.F.
Ayeri despedímoslu tomando daqué n'un chigrón con bona parte dellos asturianos exiliáos que tamos equí.
Dende estes llínies quiero felicitalu poles sos nueves aventures profesionales que-y esperen na ciudá condal. Toy seguru que fáralo perbien y volverá pa Madrid convertidu n'un charrán de primera: famosu y llenu perres. Seguro qu'entos pagarános esos calamarucos que nos debe.
Ye el primeru qu'echa a correr dende que llegué a la capi, por eso va facéseme raro que daquién marche. Sinceramente nun nos veíamos muncho pero de xuru que voy echalu de menos.

Molta sort.

P.D: hazme'l favor y compra-y una casmisina a Roures porque viste como un pioyosu.

jueves, 28 de enero de 2010

Hostiazos


Ultimamente no escribo nada porque no me apetece. Para contar pequeñas miserias o tristezas no se hizo este invento. Además la fulgurante vuelta al trabajo después de las vacaciones de Navidad apenas me deja tiempo libre y me agota hasta el punto de repudiar el ordenador en mis ratos de asueto.
A pesar de todo ello hay momentos de explosión personal en los que ya no caben más silencios y hay que gritar un poco.

Ultimamente no me llevo más que hostias de la gente. Me las llevo de los cercanos y en el trabajo o de quienes menos te lo esperas. Han sido las suficientes en tan poco tiempo que me han hecho pararme a pensar si seré yo y no los demás porque me parece exagerado, francamente.
Pequeños detalles o grandes faltas que me ponen en lugares o situaciones incómodas a las que estoy poco acostumbrado. No soy un santo ni un ejemplo en nada pero intento hacer lo que está en mi mano por quienes me rodean y a cambio recibo educados desprecios o soplapolleces sin sentido.

Aviso que mi paciencia va a empezar a agortarse en esta engañifa llamada sociedad. Que nadie se extrañe cuando gire la cara para mirarme a mi y solamente a mi.

jueves, 21 de enero de 2010

Agazapado


Por aquí sigo. No me he ido. Simplemento permanezco escondido, impasible, estático, quieto y callado viendo el mundo girar a mi alrededor a la espera del momento en que me toque mi turno. Volveré pronto.