miércoles, 8 de abril de 2009

Crisis ministrable



Aún sigo sin entender por qué llaman crisis a una reforma del gobierno. No obstante esta reforma llevada a cabo ayer por el Presidente del gobierno sí se asemeja bastante a una crisis, a un golpe de timón.


¿Qué tendrá el despacho de la Moncloa que tanto aleja a los presidentes de la realidad cotidiana de la ciudadanía? No me cabe duda de que sólo puede decepcionar aquél que toma las decisiones desde el poder; decepcionar desde la oposición tendría un mérito digno de estudio. Sin embargo poco pude ver ayer del Zapatero ilusionante que ganó las elecciones hace cinco años. Ayer vi un gobernante aferrado a su silla que se carga cinco ministros sin reconocer cinco errores sólo un año después de haberlos nombrado. Errores que son competencia exclusiva suya, única persona responsable. Cambios que esperemos sean para bien pero que no han gustado a nadie. Ni una sola persona aplaudió ayer nada de lo que hizo Zapatero, más allá de librarnos de Magdalena Álvarez.




- Economía: a Solbes ya le costó aceptar renovar el cargo en Marzo de hace un año porque veía venir malos tiempos, aunque la magnitud de esta crisis era inimaginable, y porque estaba cansado. Sin embargo se quedó.


Solbes ha sido un buen ministro de economía. Primero porque es una persona que transmite tranquilidad y eficacia en su puesto, algo realmente complicado en política. Y también porque, lejos de aparentarlo, es un buen gestor. Ya en tiempos de González puso orden en el desastre Solchaga (un electricista metido a ministro) y allanó el camino a Rodrigo Rato para que España cumpliera, por los pelos, los requisitos de Maastricht, un éxito siempre ligado al gobierno Popular pero del que Solbes merece su parte de reconocimiento.


En la etapa de Zapatero, una de las mejores de nuestra historia en materia económica, fue capaz de encajar el estricto orden presupuestario, el superávit de las cuentas públicas con las políticas de gasto social del nuevo gobierno socialista. Algo no especialmente sencillo aunque pueda parecerlo.


Tras lo visto en estos últimos años parece claro que Zapatero está demasiado influenciado por su oficina económica y en tiempos de bonanza fiscal ocurrencias como la de los 400€ (medida de la que Solbes era contrario) podían permitirse. Pero cuando las cosas vienen mal dadas, sus posturas son claramente irreconciliables. Parece, pues, una decisión acertada sacar a Solbes del gobierno y apostar por las ocurrencias. Es tiempo de arriesgar, sin duda. Pero no puede negarse que el cargo de Ministro de Economía, mas allá de un sillón, manda mensajes a la sociedad, a los agentes económicos no sólo a nivel nacional, sino mundial.


El hecho de que Obama apostara por un equipo de reputados economistas deja ver que se quieren adoptar nuevas medidas, nuevas maneras aunque seguro que habrá ocurrencias chistosas.


Zapatero ha puesto el cargo de las finanzas españolas en manos de una gestora, Elena Salgado. Una especia de gran funcionaria,de currículum intachable en la Administración del Estado, pero cuyo perfil para el cargo sólo ha desatado críticas. De los agentes sociales que no es buena negociadora, de los empresarios que recuerdan las magnas inversiones que hicieron para cumplir la ley antitabaco (que por cierto me parece una chapuza), de los expertos económicos para quienes es completamente inexperta y de sus colegas europeos para quienes no tiene perfil para tal ardua labor.


La única opción posible para el porqué se pone a una burócrata en ese Ministerio es, por una parte, la confianza que tiene el Presidente en ella y, segundo y más importante, porque será Zapatero y su gabinete personal quienes dirigirán los designios de nuestra economía. Mucha suerte.




- Sanidad: al pobre Bernat Soria, un reputado investigador, se la metieron doblada hace un año. Había aceptado seguir en el cargo de Ministro de Sanidad, cargo muy mermado debido a que las competencias residen mayoritariamente en manos de las Comunidades Autónomas. Lo que Soria no sabía es que el grueso de su Ministerio, la investigación, se lo iban a trasladar a Ciencia y Tecnología. Así que, tras la victoria electoral, se quedó como ministro de campañas anti-tabaco, anti-obesidad, pro-sexo seguro... ni siquiera le han dejado reformar la ley del aborto, en manos de Igualdad (que alguien me lo explique).


Ayer Zapatero le dio pasaporte necesariamente para dotar de competencias al ministerio agregándole Asuntos Sociales, para lo que se necesita un perfil más político, especialmente si hablamos de un gobierno socialista.


Francamente creo que Soria ha sido maltratado injustamente.




- Educación y Cultura: otra medida incomprensible. ¿Es necesario al año de gobierno y en plena crisis económica cambiar al ministro de Educación o al de Cultura? Zapatero reconoció ayer que no fue una feliz idea meter Universidades en Ciencia y sacarla de Educación. Pero para reorganizar este desaguisado no veo necesario cambiar a Mercedes Cabrera, especialmente bien valorada por todos. Y aunque Gabilondo llega con el mandato de transitar hacia Bolonia, Cabrera lo hizo igualmente cuando llegó hace tres años.


Cultura parece otro descalabro similar. Y más criticable incluso me parece el hecho de no fusionar esta cartera con Educación para trasladar un mensaje de austeridad en tiempos de crisis. Mantenerlo como una cartera independiente no parece justificado. Y poner a la presidenta de la Academia del Cine, aplaudida por la SGAE, evoca un pago de favores a este colectivo por parte de Zapatero. Veremos lo que tarda en sacar la ley del Cine y prohibir el p2p. Tiempo.




- Fomento y Vivienda: librarnos de Magdalena "la soberbia" es un alivio para todos. Pero supone de nuevo la asunción de un error del Presidente, empezinado en no quitarla hace un año, en un cambio completamente natural y justificado. Una estupidez nuevamente. Al cargo llega Pepiño Blanco, buen conocedor de las necesidades autonómicas y que me parece un buen político para el cargo. Impulsará la alta velocidad ferroviaria al norte español y creo que Asturias saldrá claramente beneficiada. Tendrá en sus manos el Ministerio de mayor presupuesto y clave en la inversión en obra pública que se necesita para sacarnos de este hoyo en el que nos encontramos.

Espero sea una sorpresa ministerial agradable.


Por otra parte no acabo de entender que se mantenga Vivienda como un ministerio propio. Hace cinco años el acceso a la vivienda era un problema para los españoles, pero a día de hoy existe un claro exceso de oferta. Los precios caen y la construcción se ha paralizado lo que ya no justifica medidas exxcepcionales de intervención en este mercado. En definitiva, más gasto público y estructura burocrática.




-Chaves, the return: buena excusa traerle a Madrid para facilitar la renovación en Andalucía. Se hará cargo de negociar las cesiones de competencias y las reformas estaturias, entre ellas parece que la del Estatuto de Guernika. Parece un hombre adecuado por su conocimiento y trayectoria.




En el tintero se nos queda el brindis al sol del Ministerio de Deportes que había prometido Zapatero en su próxima reforma. Al menos aquí ha prevalecido el sentido común y se ha quedado en un traspaso de poderes que hace depender la Secretaría de Estado para el Deporte directamente del Presidente, para dotarla de más "peso político".




Y a la vista las elecciones europeas que seguro pasarán factura a los socialistas. Desde aquí sólo nos queda desearles suerte. Es por nuestro bien.

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